jueves, 16 de diciembre de 2010

Autodominio y Voluntad

Tampoco pueden negarse los obstáculos y las adversidades, pero estos pierden toda su importancia cuando se comparan con el poder de la voluntad, capaz de sobreponerse a todo. Si es cierto que las adversidades pueden ocasionar desaliento y desanimo, también es verdad que el hombre tiene capacidad para dominarlas, superarlas y continuar adelante con sus objetivos, propósitos y metas.

La facultad de autodominio permite al hombre, ser dueño de sus deseos, de sus emociones, de sus actitudes, de su voluntad. Cuando el ser humano pierde el autodominio se convierte en un barco a la deriva, siempre distante a la orilla.

La voluntad es, entonces, una facultad que conviene ejercitar constantemente para acrecentar fuerza, para orientar su recitad y para hacerla inquebrantable. Ninguna meta es posible sin las dudas, las  vacilaciones y los  temores anidan en la mente o en el corazón; una voluntad inquebrantable del logro de las metas.

La capacidad para dominar el miedo y el desanimo, la capacidad para dominar la ira y la rabia,  la capacidad para dominar la patía y la pereza, la capacidad para persistir en la búsqueda de metas, por difíciles que parezca, hacen del ser humano una fortaleza sin par. Pero la voluntad y el autodominio necesitan apoyarse en la sensibilidad humana para no sucumbir entre el laberinto del egoísmo.

La Flexibilidad

El valor de la flexibilidad permite al hombre acomodarse fácilmente al dictamen , a las exigencias de las circunstancias, a los requerimientos de nuevas situaciones o a condiciones laborales, sociales o personales diferentes.

La flexibilidad debe ser permanente en el ser humano, por cuanto en las vida todo está marcado con el sello del cambio. Todo cambia , excepto esta verdad. Por tanto, la intransigencia se halla en clara y total contraía con el devenir de la existencia.

La persona flexible gana amigos en todas partes y sabe conservarlos;  siempre está dispuesto a convivir con las realidades concretas, aunque su imaginación sea dueña de mil fantasías diferentes.  Los contratiempos no se toman sino como nuevas experiencias.

El Valor del Respeto


 RESPETO Significa valorar a los demás, acatar su autoridad y considerar su dignidad. El respeto se acoge siempre a la verdad; no tolera bajo ninguna circunstancia la mentira, y repugna la calumnia y el engaño.

El respeto exige un trato amable y cortes; el respeto es la esencia de las relaciones humanas, de la vida en comunidad, del trabajo en equipo, de la vida conyugal, de cualquier relación interpersonal. El respeto es garantía de transparencia.

El respeto crea un ambiente de seguridad y cordialidad; permite la aceptación de las limitaciones ajenas y el reconocimiento de las virtudes de los demás. Evita las ofensas y las ironías; no deja que la violencia se convierta en el medio para imponer criterios.  El respeto conoce la autonomía de cada ser humano y acepta complacido el derecho a ser diferente.

El respeto a las personas es una aceptación y valoración positiva del otro por ser persona. Lleva consigo una aceptación incondicional de la persona tal y como es. Es decir, una aceptación sincera de sus cualidades, actitudes y opiniones; una comprensión de sus defectos. En el plano humano, el respeto a las personas implica no considerarse superior a nadie.
Todos sentimos que tenemos el derecho a ser respetados por los demás en nuestro modo de ser, de actuar y de expresarnos. Esto exige de nosotros el deber de respetar igualmente a todas las personas.
El respeto a las cosas es una actividad de valoración de todos los seres animados o inanimados, naturales o elaborados por el hombre, como medios necesarios para la vida y la realización personal de los seres humanos, en diversos niveles. En efecto, el hombre necesita de las cosas para cubrir todas las necesidades vitales, desde las necesidades más primarias y básicas (comida, vestido, alojamiento) hasta las necesidades más elevadas (desarrollo intelectual, contemplación y creatividad artística, etc.).
En concreto el respeto a las cosas lleva consigo actitudes de:
  • Admiración y aprecio de la belleza de las cosas y de su utilidad.
Delicadeza en el uso y colaboración en el mantenimiento de las cosas que existen para el servicio y disfrute de todos.
IRRESPETUOSIDAD: (antivalor)
Es la carencia del respeto


El Valor de la Justicia

Es el valor por el cual la persona se esfuerza constantemente para dar a los demás lo que es debido de acuerdo con el cumplimiento de sus propios deberes y de acuerdo con los derechos personales. Es dar a cada quien lo que le corresponde.
Decía Aristóteles: La justicia es la mesura, simbolizada por la balanza, es decir, por el equilibrio y la proporción: a cada uno su parte, ni mucho ni poco.
Si queremos ser cada vez más justos:
Juguemos siguiendo las reglas, tomando turnos, compartiendo y escuchando lo que dicen los demás.
No tomemos ventaja de otros.
Antes de decidir tomemos en consideración a todos y no culpemos a otros por algo que ellos no hicieron.
Desarrollemos nuestro sentido de lo que está bien y lo que está mal.
Seamos honestos, rectos, compasivos y humanos.
Reconozcamos nuestros derechos y deberes y los de los demás.
Una historia en la Biblia nos ilustra lo que es la justicia:
Un día se presentaron ante el Rey Salomón dos mujeres, diciendo cada una ser madre de un pequeño niño y pidieron que él decidiera cual de las dos se quedaría con el bebé.
Salomón mandó a buscar una espada y pidió a un guardia que partiera al bebé en mitades iguales y dar una mitad a cada una de las mujeres. A la primera de las mujeres esto le pareció justo, pero la segunda pidió llorando que no le hicieran daño al niño y que se lo dieran a la otra mujer.
Entonces el Rey dio su sentencia y dijo: “Dadle el niño a la segunda mujer, ella es su verdadera madre”.
Ser justo no es una tarea fácil, se requiere mucha firmeza y compasión al mismo tiempo.

La Solidaridad


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La solidaridad es una virtud contraria al individualismo y al egoísmo.
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Se refleja en el servicio y busca el bien común.
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Su finalidad es intentar o solucionar las carencias espirituales o materiales de los demás.
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Requiere discernimiento y empatía –ponerse en el lugar del otro-


¿Por qué solidaridad?
Solidaridad, porque es lo justo, porque todos vivimos en una sociedad, porque todos necesitamos de todos, porque todos estamos juntos en este barco de la civilización; porque somos seres humanos, iguales en dignidad y derechos.

La solidaridad nace del ser humano y se dirige esencialmente al ser humano.
La verdadera solidaridad, aquella que está llamada a impulsar los verdaderos vientos de cambio que favorezcan el desarrollo de los individuos y las naciones, está fundada principalmente en la igualdad universal que une a todos los hombres. Esta igualdad es una derivación directa e innegable de la verdadera dignidad del ser humano, que pertenece a la realidad intrínseca de la persona, sin importar su raza, edad, sexo, credo, nacionalidad o partido.
La solidaridad trasciende a todas las fronteras: políticas, religiosas, territoriales, culturales, etc. Para instalarse en el hombre, en cualquier ser humano, y hacer sentir en nuestro interior la conciencia de una “familia” al resto de la humanidad.
La solidaridad implica afecto: la fidelidad del amigo, la comprensión del maltratado, el apoyo al perseguido, la apuesta por causas impopulares o perdidas, todo eso puede no constituir propiamente un deber de justicia, pero si es un deber de solidaridad.
Un análisis del concepto del valor de la solidaridad nos ofrece los siguientes componentes esenciales:
1º Compasión: porque la solidaridad es un sentimiento que determina u orienta el modo de ver y acercarse a la realidad humana y social, condiciona su perspectiva y horizonte. Supone ver las cosas y a los otros con los ojos del corazón, mirar de otra manera. Conlleva un sentimiento de fraternidad, de sentir la empatía por el dolor de los otros.
2º Reconocimiento: no toda compasión genera solidaridad, sólo aquella que reconoce al otro en su dignidad de persona. La solidaridad así tiene rostro, la presencia del otro demanda una respuesta.
3º Universalidad: “La desnudez del rostro”, la indefensión y la indigencia es toda la humanidad y simboliza la condición de pobreza de esfera intimista y privada.

¿Qué entendemos por solidaridad?
Su concepto ha experimentado un proceso de transformación que se refleja en todos sus ámbitos. Para algunos es la reivindicación de derechos fundamentales y para otros sólo una actitud de piedad centrada en la limosna y en la asistencia.
La solidaridad siempre implica los siguientes puntos: